El Dr. Abraham Willink  provenía de una  familia de origen holandés, radicada en Mendoza (Argentina) a principio del siglo XX. Nació el 30 de enero de 1920, en Drachten (Holanda) y llegó a la Argentina en ese mismo año; se naturalizó argentino en 1940.  Realizó su estudios  primarios y secundarios en Mendoza, para luego radicarse en La Plata. Allí estudió en el Museo de La Plata, obteniendo el título de Doctor en Ciencias Naturales, en 1946.

En 1944 se incorporó al Instituto Miguel Lillo, de la Universidad Nacional de Tucumán, para organizar la Sección Entomología y realizar investigaciones relacionadas con la sistemática y biogeografía de avispas superiores de la región Neotropical.

Desde épocas tempranas, en su vasta trayectoria, se desempeñó en actividades de conducción. Fue Director del Instituto – Fundación Miguel Lillo (1958-1966) y Decano de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán (1975-1977, 1978-1979).

Su actividad docente fue destacable, iniciándose como Ayudante Estudiantil en el Museo de La Plata, y más tarde como Profesor de varias materias de colegios secundarios de Tucumán, Profesor de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la UNT,  Profesor Titular de la Cátedra de Entomología de la Escuela en Ciencias Naturales, posteriormente Facultad de Ciencias Naturales de la UNT. En 1988 fue designado Profesor Emérito de la UNT, en reconocimiento a su trayectoria. También se desempeñó como  investigador del CONICET, llegando a la categoría de Investigador Principal.

En su carrera docente se destacó por su significativo aporte  a la formación de recursos humanos. Dirigió numerosos trabajos de investigación, entre tesinas de alumnos de grado en la UNT,  becarios e investigadores del CONICET,  nueve tesis doctorales de la UNT y UBA, y se encontraba dirigiendo cuatro tesis más,  al momento de fallecer.  Organizó y fue el primer Director del Instituto Superior de Entomología de la Facultad de Ciencias Naturales e IML de la UNT (1985-1998), Instituto que hoy lleva su nombre. Fue Presidente del VII Congreso Latinoamericano de Zoología en 1977, realizado en Tucumán y también fue el impulsor de la realización de los Congresos Argentinos de Entomología, presidiendo en 1987 el primero de ellos, llevado a cabo en San Miguel de Tucumán.

Su presencia fue fundamental como nexo entre las nuevas  generaciones “lilloanas“  y el gran  grupo de investigadores extranjeros (Hayward, Wygodzinsky, Monrós, Aczél, Olrog, Weyrauch, Porter y Stange, sólo por nombrar algunos) que desarrollaron sus  investigaciones en el Lillo, entre las décadas del 50 al 70.  Asimismo,  incentivó el intercambio  científico, promoviendo, apoyando  y gestionando, por un lado, la visita de investigadores extranjeros  a Tucumán, y por otro, la estancia de sus discípulos y otros jóvenes investigadores del país, en distintos centros científicos del mundo.

Como entomólogo, sus aportes en el campo de la sistemática y biogeografía de himenópteros superiores de la región Neotropical, fueron muy relevantes, lo que se refleja en la publicación de numerosos trabajos, entre los que se incluyen varias monografías, en revistas de reconocido prestigio nacional e internacional. Junto con Ángel L. Cabrera, publicó en 1973 la monografía “Biogeografía de América Latina”, obra de consulta para varias generaciones de biogeógrafos latinoamericanos. 

Fue becado en dos oportunidades por la Fundación J.S. Guggenheim (USA) para realizar investigaciones por un año en la Universidad de Cornell (Ithaca, NY) en 1949, y en la Universidad de California, Davis en 1964. Becado por el Consejo Británico de Londres en dos oportunidades, por un año,  en 1954, para realizar investigaciones en la Universidad de Londres y el Museo Británico de Historia Natural y, posteriormente, en 1979, por tres meses. Becado por el CONICET para investigar en el Museo Nacional de Historia Natural de la Universidad de Leiden, Holanda en 1970, también por un año. En 1990  fue becado por el Instituto Smithsoniano y la Universidad de Harvard, USA, para realizar investigaciones, durante tres meses,  en el Museo Nacional de Washington y en el Museo de Zoología Comparada de Harvard.

Entre otras distinciones que le fueran conferidas se destacan su designación como Presidente de la Asociación de Biología Tropical (1968-1969), Presidente de la Comisión Permanente de Congresos Latinoamericanos de Zoología (1974-1977), Miembro de la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica (1972-1992), Miembro de la Academia Nacional de Ciencias en Córdoba (1965), Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1986) y Presidente de la Sociedad Entomológica Argentina (1987-1991). Asimismo, recibió los siguientes premios: Premio “Juana Petrocchi”, otorgado por  la  Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (trienio 1947-1949), Premio de la Fundación Konex de Ciencias y Tecnología (1983) y Primer Premio Nacional de Ciencias Biológicas, Botánica y Zoología (trienio 1981-1984).

Realizó numerosísimos viajes de campaña, por todas las provincias de la Argentina, realizando investigaciones de campo y  recolectando material, en especial, entomológico. Siempre tenía a mano su red y su frasco matador. Para el plan denominado "Entomofauna de la Provincia Biogeográfi­ca del Monte", recorrió intensamente, durante varios años,  las zonas áridas de las provincias de Salta, Catamarca, La Rioja y Tucumán. Entre sus viajes se pueden mencionar algunas expedi­ciones de varios meses de duración como los realizados a la región de Orán, Salta (1944), norte y centro de Misiones (1945, 1951 y 1973), este de Formosa y Chaco (1949 y 1952), norte de Santa Fe (1946 y 1948), región de Lago Argentino, Santa Cruz (1953) y Patagonia (enero, febrero, 1980). Fue uno de los grandes formadores de la Colección de Insectos del Instituto Miguel Lillo de Tucumán, una de las tres colecciones más importantes de la Argentina.

Abraham Willink, “El Doctor”, como lo llamábamos sus discípulos y colegas, o “Bram”, como lo conocían sus amigos, fue una persona íntegra, con gran calidez humana, muy respetuoso y consejero, honesto como pocos. Poseía dos características difíciles de presentar una misma persona: era muy firme en sus convicciones (a veces algo “duro” y directo para decir las cosas) y un gran conciliador. Fue un verdadero defensor de la descentralización de la ciencia en la Argentina y un Maestro de varias generaciones de científicos y biólogos, no sólo entomólogos. Sus largas conversaciones y sus oportunos consejos fueron bien recibidos por gran parte de la comunidad científica nacional e internacional. Era una persona muy amable y modesta,  propio de un Maestro con mayúsculas.  Siempre preocupado por la formación íntegra  de las nuevas generaciones y agradecido de estar rodeado de jóvenes. Fue un gran anfitrión, las puertas de su laboratorio y de su casa siempre estuvieron abiertas para todos, cada uno que pasaba por Tucumán era invitado a compartir alguna charla en su laboratorio y una comida en su casa, con su familia y amigos, y por qué no, una visita a su querido Tafí del Valle. Los que fuimos sus discípulos  directos, a 12 años de su partida (falleció el 8 de febrero de 1998), seguimos hoy extrañando  su presencia en nuestros laboratorios y en nuestras vidas. Sin embargo, tuvimos la gran suerte y orgullo de contar con la guía y compromiso de quien nos enseñó a  aprender a compartir, a dar  y a valorar el trabajo en equipo, donde siempre debe primar la generosidad sobre la mezquindad.

Lucía Claps
Yerba Buena, Tucumán, 20 de Julio del 2010

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